Consejos legales para contratar a un Influencer

19.11.2018

Antes de entablar una relación empresarial con un influencer, las compañías deben analizar aspectos laborales, fiscales, de derechos de autor y de privacidad. Los contratos deben ser exhaustivos y claros.

Las reglas del márketing han cambiado radicalmente y los influencers se han convertido en uno de los mejores reclamos para las marcas dentro de sus campañas de publicidad. Sin embargo, existe un pero a esta colaboración. No existe una regulación específica y clara sobre esta figura virtual nacida en el mundo de las redes sociales, lo que puede llegar a provocar un verdadero quebradero de cabeza legal para las empresas que quieren asociarse con Influencers.

De hecho, según explica Carolina Pina, socia del departamento de propiedad industrial e intelectual de Garrigues, en 2017, más del 78% de las compañías del mundo de la cosmética, la moda y el lujo contrató a influencers para el lanzamiento de alguno de sus productos. Sin embargo, indica la letrada, sólo en un 32,7% de los casos la marca firmó un contrato con este trabajador.

Pina asegura que, mientras no exista una regulación específica para fijar la relación laboral entre estas dos partes, siempre es esencial firmar un contrato en el que se reflejen todas las obligaciones y, para eso, "los abogados necesitamos conocer todo lo que se espera de esta contratación, para cubrir de esta manera todos los aspectos posibles del acuerdo con el influencer".

No encorsetado

La letrada insiste no obstante en la necesidad de contar con algún tipo de marco legal para este nuevo supuesto. "Es necesario regular este apartado. Esta legislación no debe ser demasiado encorsetada para no rebajar su desarrollo, pero sí que debe fijar una reglas claras sobre pagos, contratos y las obligaciones de las partes en estos acuerdos. No tiene sentido que los anuncios en Internet cuenten con una libertad casi absoluta, frente a la publicidad tradicional", comentó en la jornada Aspectos legales del márketing de influencers, organizada por el despacho de abogados Garrigues.

Contractual

Cristina Mesa, asociada principal del área de propiedad industrial e intelectual de Garrigues, aconseja firmar siempre un contrato entre las partes. En este acuerdo, en el que se debe fijar claramente las obligaciones de cada uno de los firmantes, así como todo lo relacionado con los derechos de autor sobre los contenidos de las publicaciones, la letrada explica que nunca debería faltar una cláusula de salida.

"Esta disposición es esencial, puesto que será la que permita a la marca finalizar la relación en aquellos casos en los que la conducta del influencer choque frontalmente con los valores de la marca por manifestaciones personales, políticas o comportamientos inadecuados del influenciador, como sucedió en el caso del youtuber JPelirrojo y el fin de su relación contractual con Nestlé". Además, añade la letrada, los tribunales están demostrando, a través de sus sentencias, una tendencia a dar la razón a las empresas que deciden concluir acuerdos con influencers que actúen de manera inapropiada.

Fiscal

Existen muchas dudas sobre el apartado fiscal en relación a los influencers, teniendo en cuenta la poca claridad de la Ley de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Sin embargo, Álvaro de la Cueva, socio del área de tributario de Garrigues, tiene claro que este tipo labor es una ocupación económica y, por lo tanto, debe tributar como cualquier otra actividad laboral. "El influencer, como cualquier otro autónomo, debe presentar una factura por su trabajo a la empresa que le contrate. De no ser así, ambas partes pueden enfrentarse a duras sanciones por parte de Hacienda".

Laboral

En el apartado laboral, regulado a través de normas antiguas y que de ninguna manera podían prever la irrupción de los influenciadores como nueva mano de obra, también existen incertidumbres. "La informalidad no puede llevar a la irregularidad. Por esa razón, tanto el influencer como la empresa que le contrata deben ser diligentes y cumplir la legislación vigente, ya sea con un contrato laboral como asalariado de la marca en cuestión -para una colaboración prolongada- o con un contrato mercantil, si es fichado como autónomo", explica Felipe Ochoa, asociado sénior del área de laboral de Garrigues.

El letrado concluye que aunque se trate de prestaciones de servicio cortas, como campañas breves de un único día o de horas, siempre habrá que encontrar el esquema contractual adecuado para solventar correctamente la relación laboral entre las dos partes.

Privacidad

Se ha hablado mucho del Reglamento General de Protección de Datos y el mundo de los influencers no es ajeno a esta normativa. "Los datos que trata un influenciador tienen obligaciones en cuestiones de privacidad. Es esencial realizar un análisis sobre para qué y dónde se van usar, así como detallar si se recaba la información para las marcas o no", apunta Katiana Otero, asociada del departamento de mercantil de Garrigues.

Fuente: Expansión